lunes, 23 de abril de 2018

El pequeño Jorge y el dragón de Aron Dijkstra


El pequeño Jorge y el dragón

Texto e ilustración:

Aron Dijkstra

Traducción: María Rosich Andreu


Colección Álbumes Ilustrados

ISBN 9788491421610

210 x 290 mm, 24 páginas

Primeros lectores, 15,95€

1028.


Por José R. Cortés Criado.

Sin duda estamos ante una nueva versión de Jorge y el dragón; en esta ocasión Jorge es un niño pequeño que desea acabar con el dragón Astarrota, que tiene fama de que nadie le ganó nunca una batalla.

Jorge es un pequeño caballero que sube hasta las altas montañas cubiertas de nieve para descubrir que ese ser enorme y de color rojo es un dragón muy grande para su tamaño.

El dragón que se siente molesto por haber sido despertado observa a quien le reta y no se molesta en enfrentarse a él, solo le dice que con esa espadita tan pequeña no podrá vencerlo y por eso no quiere enfrentarse al pequeño Jorge.

Este vuelve al pueblo, busca al herrero y le encarga una espada mucho más grande y vuelve a la cima nevada. El dragón entonces ve un inconveniente el pequeño escudo que tiene porque no lo protegerá del fuego que eche por su boca cuando se enfrente.

Jorge vuelve al pueblo a por otro escudo mayor y cuando regresa el dragón ve otro impedimento para poder enfrentarse al caballero, no quiere abusar de su poderío, quiere una batalla justa.

Y así, tras subidas y bajadas continuas al monte para mejorar su atuendo guerrero siguiendo el consejo del dragón el niño termina decepcionado por no librar batalla alguna, hasta que el dragón le cuenta el secreto de por qué no le gana nadie un combate.

El dragón Astarrota prefiere ganar amigos a ganar batallas, de ahí que rehúse al combate continuamente.

Pero Jorge si tuvo la habilidad de enfrentarse al dragón y vencerlo hasta en tres ocasiones, aunque le causó mal alguno. Imaginad la gran batalla que sostuvieron sobre un tablero lleno de figuras blancas y negras.

Ingeniosa versión de este Jorge y el dragón de Aron Dijkstra que nos tiene entretenido en este proceso de perfeccionamiento del niño Jorge en pro de convertirse en el primer humano que venza al dragón.

El texto está acompañado de imágenes a doble página que nos muestra el castillo donde viven el niño, el monte donde habita el dragón y las conversaciones que ambos mantienen, todas ellas con una buena gama colores algo ensombrecidos sobre los que podemos distinguir los trazos que perfilan las siluetas y una multitud de pequeños detalles como las líneas de tatuajes del dragón que se asemejan a los tatuajes maoríes.

Ameno álbum que apuesta por las batallas para ganar amigos, convirtiendo a este Jorge en un caballero muy querido por todos.



domingo, 22 de abril de 2018

La fuga de los personajes II. De lo que sucedió aquel 23 de abril por José R. Cortés Criado.


Por José R. Cortés Criado.

Aquella mañana cuando la maestra bibliotecaria llegó a la biblioteca sintió algo extraño, no supo qué podía ser pero algo le decía que aquello no estaba como debiera, así que fue a abrir las ventanas para que el sol de primavera inundase la sala antes de que los alumnos viniesen durante el recreo.

Soltó un ¡¡¡¡OOOOHHHH!!!! que se oyó hasta en el último piso de colegio y salió corriendo en busca del maestro bibliotecario.

-Manolo, Manolo, ven que esto no es posible.

Manolo llegó antes de lo previsto porque aquel grito no era para menos.

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?- dijo con cara de espanto.

- A mí nada, pero pasa dentro que lo verás con tus ojos.

- Menos mal que lo veré con mis ojos, porque con mis orejas no lo vería.
- ¡Déjate de chistecitos! Pasa y mira. Haz el favor.

Manolo se sopló el flequillo para poder ver bien y comenzó a subirse las gafas que se les resbalaban hasta la punta de la nariz por el sudor.

Lo que allí se veía era algo nunca visto, suspiraron los dos, se miraron y miraron al frente y volvieron a suspirar, no se atrevían a hablar o quizás no podían por lo mucho que abrían sus bocas y sus ojos.

Cuando pudieron reaccionar volvieron a mirarse, cerraron un poco esos ojos espantados y comenzaron a hablar.

-¿Quién ha movido los libros? ¿Por qué están abiertos? ¿Quiénes los pusieron en las mesas o en el suelo?

Siguieron haciéndose estas y otras preguntas similares sin esperar respuesta alguna, porque lo que hacían era narrar lo que veían con preguntas retóricas.

No podían creer que los libros se hubiesen movido de sitio, que todo estuviese revuelto y los libros descolocados, lejos de su espacio correspondiente, pero no podían sospechar lo que estaba por conocerse…, en aquellos libros no había personajes, todos se habían fugado.

Los dos bibliotecarios estaban desolados, sin personajes no había historias, aquellos cuentos dejaban de existir y la biblioteca se vería abocada al cierre.

En esas andaban los dos maestros cuando escucharon el sonido de unas esquilas en el pasillo.

Salieron corriendo y les pareció ver la cola de un cabritillo entrar en la clase de enfrente. Como no podían creerlo, se acercaron a la puerta y pegaron sus orejas a la puerta.

-Si, nos hemos fugado. Hemos decidido abandonar el libro donde estábamos porque nadie viene a vernos. Estamos cansados de estar allí apretujados los siete en la misma página y que ningún niño ni ninguna niña se digne a visitarnos.

Ni la maestra ni los niños salían de su asombro, allí tenían delante de sus ojos a los siete cabritillos que acababan de dejar su libro vacío en la biblioteca.

Manolo y Marta tampoco podían creer lo que escuchaban, pensaron que era cosa de sus nervios, pero cuando despegaron sus orejas de la puerta vieron a una niña con una caperuza roja salir de otra clase y la siguieron. Esta Caperucita entró en la clase de los niños de párvulos y comenzó a decir:

-¡Hola, niños y niñas de esta clase! ¿Sabéis quién soy?

El maestro no supo qué responder porque no tenía información de que había alguna actividad nueva, pero los alumnos si gritaron todo lo que pudieron una y otra vez.

-¡¡¡¡TÚ ERES CAPERUCITA ROJA!!!!

-Bueno, menos mal que me reconocéis, pero no sé cómo es posible porque no os veo por la biblioteca y estoy desesperada de no ver ninguna cara mirándome en mi libro.

Marta y Manolo se asombraban más y más y se sentían culpables de lo que pasaba. No sabían qué hacer pero comenzaron a andar por los pasillos y vieron a través de una ventana que Blancanieves entraba en otra clase y escucharon pegando otra vez sus orejas a la puerta.

-Como seguramente no me conocéis me he vestido de blanco y traigo un poquito de nieve en la mano, aunque la voy a tirar porque me quema la piel.

-¡Tú eres Blancanieves! – gritaron más de uno.

La maestra los mandó callar y  se dirigió a la visitante:

-¿Pero tú quién eres? ¿Y qué haces en nuestra clase?

- Soy Blancanieves, seguro que usted no me conoce porque no visita la biblioteca y a lo mejor ni sus padres le contaron mi cuento.

- ¡Eso no te lo consiento! – dijo muy alto y con mucho enfado.- Sí que he leído ese cuento, aunque voy poco a la biblioteca, eso sí es verdad, pero no leo tu cuento porque ya me lo sé memoria.

- Pues mejor así, pero ahora me dirijo a los alumnos, ¿por qué no venís a visitarme a la biblioteca?

Todos hablaban al mismo tiempo, unos decían que no les gustaba ir durante el recreo, otros que tenían el libro en casa y que…

Manolo y Marta empezaron a entender lo que pasaba cuando vieron a un gato cruzar el patio con unas enormes botas de color verde, seguido de una sirenita que además de caminar sobre sus dos piernas llevaba una linda cola llena de brillantes escamas.

Estaba claro que había que hacer algo pero estaban paralizados por lo que veían ante sus narices y por lo que escuchaban tras las puertas.

Fueron rápidamente a la clase de primero porque había cierto alboroto y escucharon.

-Soy el lobo, sí, pero no he venido aquí a comeros, no tengo hambre, hasta el apetito se me ha quitado desde que nadie viene a verme a mi libro.

-¡Es que nos das miedo, señor lobo!- gritó una vocecita infantil.

-Eso solo pasa en los libros, aunque algunos parientes míos son más fieros que yo y no sé de qué serían capaces, pero me gusta tanto veros leer el libro y esa cara de miedo que ponéis cuando voy a comerme a los tres cerditos…

Unos sonidos muy extraños llamaron la atención de los maestros bibliotecarios, no sabían exactamente de qué se trataba, si era un grupo musical muy malo, unos niños ensayando para el festival de fin de curso o una mala pasada que le jugaban sus oídos, así que se asomaron por la ventana de la clase de tercero.

Allí estaban los causantes de ese griterío con apariencia de concierto, eran los músicos de Bremen. Frente a los alumnos, junto a la maestra, un burro, un perro, un gato y un gallo intentaban convencer a los pequeños de que fuesen a visitarlos a la biblioteca alguna vez, porque estaba cansados de no cantar porque nadie abría su libro.

Cuando pasaron cerca del despacho de la directora, la vieron con la cara descompuesta, agitando su mano delante de su nariz y pidiendo una pastilla para el dolor de cabeza.

-¡Por favor, ya está bien!- dijo con cara apenada.- Ya sé que debemos visitar más la biblioteca con los alumnos, que estáis aburridos de estar solos, que eso es muy triste para vosotros, pero yo ya lo he oído del hada madrina, de la madrastra de Blancanieves, de la abuela de Caperucita, del cazador, de un flautista que me ha hecho bailar durante un buen rato, así tengo los pies, ¡me duelen una barbaridad!

Los tres cerditos querían hablar a la vez, pero ella no los dejó.

-Os lo ruego, dejadme descansar un poco y tomo medidas para cambiar las cosas y decidle al patito feo que no es tan feo y que no venga otra vez a contarme lo mismo, a Pinocho que deje de repetir lo solo que está, a Juan sin miedo que no me asuste, a la bella durmiente que siga durmiendo a..., y sobre todo marchaos a vuestro libro porque no aguanto el olor que desprendéis.

Cuando Marta y Manolo pasaron cerca de la clase de la Jefa de Estudios, está salió regañando a todos porque no se podía estar en paz en el colegio con tanto personaje corriendo por los pasillos e interrumpiendo las clases. Así que ella quería que todo estuviese en silencio ya.

Ese silencio ya lo dijo a todo volumen y muchos niños se taparon los oídos pero no por ello dejaron de hablar y jugar con los personajes que pasaban por sus clases.

Los bibliotecarios decidieron que había que restablecer el orden en los libros y devolver a cada personaje a su cuento, para ello llamaron a los “cazapersonajes”, que enseguida acudieron a pesar de que tenían mucho trabajo estos días con la celebración del día internacional del libro y en muchas bibliotecas estaba ocurriendo lo mismo.

Al llegar al colegio fueron informados de inmediato y se colgaron a sus espaldas unas enormes mochilas con un tubo flexible que acababa en una boca muy ancha por la que absorbían los personajes.

Se pusieron manos a la obra y comenzaron la cacería por la primera clase que encontraron, pero no les fue tan bien como ellos esperaban.

Al entrar en un aula los personajes pidieron ayuda a los niños, estos se interpusieron entre el tubo y el personaje para evitar que se los llevasen a su libro.

Algunos niños salieron en defensa de los que ya consideraban sus amigos, otros agredieron a los cazapersonajes, otros chillaron con todas sus fuerzas, también abrían las puertas para facilitarles la huida.

Cada vez el alboroto era mayor, ahora los pasillos estaban llenos de personajes y niños que gritaban y corrían en todas direcciones, la jefa de estudios intentaba gritar más que ellos para imponer silencio, la directora se dejó caer en el sillón de su despacho con la cabeza echada hacia atrás sin ánimos para ver lo que sucedía fuera.

Fue una batalla larga, ruidosa y muy divertida, pero al final se impusieron los mayores y los personajes fueron volviendo a sus libros. Por fin los bibliotecarios estaban algo tranquilos, habían conseguido salvar la biblioteca.

Y además, habían conseguido que durante el recreo la biblioteca se llenase de niños pidiendo libros de cuentos clásicos para leerlos en compañía y sentirse parte de ellos, porque estos niños habían tenido la suerte de conocer en vivo a los personajes que pueblan su mundo infantil gracias a esos valientes personajes que decidieron sublevarse ante la pasividad lectora de muchos.


¿Qué sabes de Federico? de Rosa Huertas


¿Qué sabes de Federico?

Texto: Rosa Huertas

Ilustraciones: Anuska Allepuz


Colección Ala Delta. Serie Azul

ISBN 9788414011362

136 páginas, (+ 8 años)

9.05€, 2018.


Por José R. cortés Criado.


Rosa Huertas, conocedora de la obra de Federico García Lorca, se apoya en sus versos para crear una historia tierna y poética al mismo tiempo.

La protagonista del relato es una niña albina que no sale de casa ni para ir al colegio. Teme al sol, a la luna, a los niños que la miran mal y a todas las personas en general.

Clara es hija de una cocinera de la Residencia de Estudiantes de Madrid allá por los años veinte del siglo pasado, cuando ese lugar era un hervidero de la futura intelectualidad española.

Cierta noche Clara conoce a un joven con la cara redonda como la luna, es Federico. Ese rato que pasan charlando le cambia la vida a la niña.

El joven le dice que todos son extraños, que todos tenemos miedos pero que hay que aprender a superarlos, él utiliza la palabra para sobreponerse a sus terrores y le da su arma a la niña: aprende a leer y escribir y aprenderás a superar tus miedos.

Gracias a esto la niña se matricula en el colegio y pronto empieza a aprender las letras, las palabras y se siente cada vez más feliz.

En el colegio conoce a Gloria Fuertes, niña fuerte y avispada que desea ser poeta y no teme a nada ni a nadie. Se convierte en su protectora.

Federico la acompaña diariamente al colegio y cuando no puedo hacerlo, va con ella otro jovencito que destacaría en la pintura, Salvador Dalí. Este le regala una caja de lápices de colores y otro consejo. Dalí ahuyenta sus miedos con los dibujos.

Arropada por estos jóvenes, la niña Gloria y hasta por Luis Buñuel, Clara supera sus miedos y busca soluciones al sol abrasador y a la luminosidad de su luz para poder asistir a clase.

Pasado los años esa niña terminó siendo una guardiana de las palabras, se hizo bibliotecaria.

Me ha gustado mucho el libro, como casi todo lo que escribe Rosa Huertas, por su sencillez, delicadeza, lirismo y el poder de la magia de las palabras que el poeta granadino ha sabido legarnos a todos los lectores.


La escritora se acerca a la figura del singular poeta y a los momentos que vivió en Madrid cuando era estudiante con mucha sensibilidad y acerca al lector su amor por la poesía. Esa poesía que decía Lorca que era el misterio donde tienen lugar las cosas.

Si quieres conocer otros cinco libros de Rosa Huertas pincha aquí.

Si quieres conocer otro libro de Anuska Allepuz pincha aquí







sábado, 21 de abril de 2018

La fuga de los personajes II. De lo que sucedió aquel 23 de abril porJosé R. Cortés Criado.


La fuga de los personajes II.

De lo que sucedió aquel 23 

de abril




Por José R. Cortés Criado.

Aquella mañana cuando la maestra bibliotecaria llegó a la biblioteca sintió algo extraño, no supo qué podía ser pero algo le decía que aquello no estaba como debiera, así que fue a abrir las ventanas para que el sol de primavera inundase la sala antes de que los alumnos viniesen durante el recreo.

Soltó un ¡¡¡¡OOOOHHHH!!!! que se oyó hasta en el último piso de colegio y salió corriendo en busca del maestro bibliotecario.

-Manolo, Manolo, ven que esto no es posible.

Manolo llegó antes de lo previsto porque aquel grito no era para menos.

-¿Qué te pasa? ¿Qué te pasa?- dijo con cara de espanto.

- A mí nada, pero pasa dentro que lo verás con tus ojos.

- Menos mal que lo veré con mis ojos, porque con mis orejas no lo vería.
- ¡Déjate de chistecitos! Pasa y mira. Haz el favor.

Manolo se sopló el flequillo para poder ver bien y comenzó a subirse las gafas que se les resbalaban hasta la punta de la nariz por el sudor.

Lo que allí se veía era algo nunca visto, suspiraron los dos, se miraron y miraron al frente y volvieron a suspirar, no se atrevían a hablar o quizás no podían por lo mucho que abrían sus bocas y sus ojos.

Cuando pudieron reaccionar volvieron a mirarse, cerraron un poco esos ojos espantados y comenzaron a hablar.

-¿Quién ha movido los libros? ¿Por qué están abiertos? ¿Quiénes los pusieron en las mesas o en el suelo?

Siguieron haciéndose estas y otras preguntas similares sin esperar respuesta alguna, porque lo que hacían era narrar lo que veían con preguntas retóricas.

No podían creer que los libros se hubiesen movido de sitio, que todo estuviese revuelto y los libros descolocados, lejos de su espacio correspondiente, pero no podían sospechar lo que estaba por conocerse…, en aquellos libros no había personajes, todos se habían fugado.

Los dos bibliotecarios estaban desolados, sin personajes no había historias, aquellos cuentos dejaban de existir y la biblioteca se vería abocada al cierre.

En esas andaban los dos maestros cuando escucharon el sonido de unas esquilas en el pasillo.

Salieron corriendo y les pareció ver la cola de un cabritillo entrar en la clase de enfrente. Como no podían creerlo, se acercaron a la puerta y pegaron sus orejas a la puerta.

-Si, nos hemos fugado. Hemos decidido abandonar el libro donde estábamos porque nadie viene a vernos. Estamos cansados de estar allí apretujados los siete en la misma página y que ningún niño ni ninguna niña se digne a visitarnos.

Ni la maestra ni los niños salían de su asombro, allí tenían delante de sus ojos a los siete cabritillos que acababan de dejar su libro vacío en la biblioteca.

Manolo y Marta tampoco podían creer lo que escuchaban, pensaron que era cosa de sus nervios, pero cuando despegaron sus orejas de la puerta vieron a una niña con una caperuza roja salir de otra clase y la siguieron. Esta Caperucita entró en la clase de los niños de párvulos y comenzó a decir:

-¡Hola, niños y niñas de esta clase! ¿Sabéis quién soy?

El maestro no supo qué responder porque no tenía información de que había alguna actividad nueva, pero los alumnos si gritaron todo lo que pudieron una y otra vez.

-¡¡¡¡TÚ ERES CAPERUCITA ROJA!!!!

-Bueno, menos mal que me reconocéis, pero no sé cómo es posible porque no os veo por la biblioteca y estoy desesperada de no ver ninguna cara mirándome en mi libro.

Marta y Manolo se asombraban más y más y se sentían culpables de lo que pasaba. No sabían qué hacer pero comenzaron a andar por los pasillos y vieron a través de una ventana que Blancanieves entraba en otra clase y escucharon pegando otra vez sus orejas a la puerta.

-Como seguramente no me conocéis me he vestido de blanco y traigo un poquito de nieve en la mano, aunque la voy a tirar porque me quema la piel.

-¡Tú eres Blancanieves! – gritaron más de uno.

La maestra los mandó callar y  se dirigió a la visitante:

-¿Pero tú quién eres? ¿Y qué haces en nuestra clase?

- Soy Blancanieves, seguro que usted no me conoce porque no visita la biblioteca y a lo mejor ni sus padres le contaron mi cuento.

- ¡Eso no te lo consiento! – dijo muy alto y con mucho enfado.- Sí que he leído ese cuento, aunque voy poco a la biblioteca, eso sí es verdad, pero no leo tu cuento porque ya me lo sé memoria.

- Pues mejor así, pero ahora me dirijo a los alumnos, ¿por qué no venís a visitarme a la biblioteca?

Todos hablaban al mismo tiempo, unos decían que no les gustaba ir durante el recreo, otros que tenían el libro en casa y que…

Manolo y Marta empezaron a entender lo que pasaba cuando vieron a un gato cruzar el patio con unas enormes botas de color verde, seguido de una sirenita que además de caminar sobre sus dos piernas llevaba una linda cola llena de brillantes escamas.

Estaba claro que había que hacer algo pero estaban paralizados por lo que veían ante sus narices y por lo que escuchaban tras las puertas.

Fueron rápidamente a la clase de primero porque había cierto alboroto y escucharon.

-Soy el lobo, sí, pero no he venido aquí a comeros, no tengo hambre, hasta el apetito se me ha quitado desde que nadie viene a verme a mi libro.

-¡Es que nos das miedo, señor lobo!- gritó una vocecita infantil.

-Eso solo pasa en los libros, aunque algunos parientes míos son más fieros que yo y no sé de qué serían capaces, pero me gusta tanto veros leer el libro y esa cara de miedo que ponéis cuando voy a comerme a los tres cerditos…

Unos sonidos muy extraños llamaron la atención de los maestros bibliotecarios, no sabían exactamente de qué se trataba, si era un grupo musical muy malo, unos niños ensayando para el festival de fin de curso o una mala pasada que le jugaban sus oídos, así que se asomaron por la ventana de la clase de tercero.

Allí estaban los causantes de ese griterío con apariencia de concierto, eran los músicos de Bremen. Frente a los alumnos, junto a la maestra, un burro, un perro, un gato y un gallo intentaban convencer a los pequeños de que fuesen a visitarlos a la biblioteca alguna vez, porque estaba cansados de no cantar porque nadie abría su libro.
 
Cuando pasaron cerca del despacho de la directora, la vieron con la cara descompuesta, agitando su mano delante de su nariz y pidiendo una pastilla para el dolor de cabeza.

-¡Por favor, ya está bien!- dijo con cara apenada.- Ya sé que debemos visitar más la biblioteca con los alumnos, que estáis aburridos de estar solos, que eso es muy triste para vosotros, pero yo ya lo he oído del hada madrina, de la madrastra de Blancanieves, de la abuela de Caperucita, del cazador, de un flautista que me ha hecho bailar durante un buen rato, así tengo los pies, me duelen una barbaridad.

Los tres cerditos querían hablar  a la vez, pero ella no los dejó.

-Os lo ruego, dejadme descansar un poco y tomo medidas para cambiar las cosas y decidle al patito feo que no es tan feo y que no venga otra vez a contarme lo mismo, a Pinocho que deje de repetir lo solo que está, a Juan sin miedo que no me asuste, a la bella durmiente que siga durmiendo a..., y sobre todo marchaos a vuestro libro porque no aguanto el olor que desprendéis.

Cuando Marta y Manolo pasaron cerca de la clase de la Jefa de Estudios, está salió regañando a todos porque no se podía estar en paz en el colegio con tanto personaje corriendo por los pasillos e interrumpiendo las clases. Así que ella quería que todo estuviese en silencio ya.

Ese silencio ya lo dijo a todo volumen y muchos niños se taparon los oídos pero no por ello dejaron de hablar y jugar con los personajes que pasaban por sus clases.

Los bibliotecarios decidieron que había que restablecer el orden en los libros y devolver a cada personaje a su cuento, para ello llamaron a los “cazapersonajes”, que enseguida acudieron a pesar de que tenían mucho trabajo estos días con la celebración del día internacional del libro y en muchas bibliotecas estaba ocurriendo lo mismo.

Al llegar al colegio fueron informados de inmediato y se colgaron a sus espaldas unas enormes mochilas con un tubo flexible que acababa en una boca muy ancha por la que absorbían los personajes.

Se pusieron manos a la obra y comenzaron la cacería por la primera clase que encontraron, pero no les fue tan bien como ellos esperaban.

Al entrar en un aula los personajes pidieron ayuda a los niños, estos se interpusieron entre el tubo y el personaje para evitar que se los llevasen a su libro.

Algunos niños salieron en defensa de los que ya consideraban sus amigos, otros agredieron a los cazapersonajes, otros chillaron con todas sus fuerzas, también abrían las puertas para facilitarles la huida.

Cada vez el alboroto era mayor, ahora los pasillos estaban llenos de personajes y niños que gritaban y corrían en todas direcciones, la jefa de estudios intentaba gritar más que ellos para imponer silencio, la directora se dejó caer en el sillón de su despacho con la cabeza echada hacia atrás sin ánimos para ver lo que sucedía fuera.

Fue una batalla larga, ruidosa y muy divertida, pero al final se impusieron los mayores y los personajes fueron volviendo a sus libros. Por fin los bibliotecarios estaban algo tranquilos, habían conseguido salvar la biblioteca.

Y además, habían conseguido que durante el recreo la biblioteca se llenase de niños pidiendo libros de cuentos clásicos para leerlos en compañía y sentirse parte de ellos, porque estos niños habían tenido la suerte de conocer en vivo a los personajes que pueblan su mundo infantil gracias a esos valientes personajes que decidieron sublevarse ante la pasividad lectora de muchos.

Si quieres leer la entrada anterior relacionada con esta pincha La fuga de los personajes I





viernes, 20 de abril de 2018

Yoga para los pequeñitos de Christiane Engel

Yoga para los pequeñitos
Texto e ilustraciones:
Christiane Engel
Traducción: Estelle Talavera Baudet
Editorial Bruño
Colección Libros Didácticos
ISBN 978-84-696-2352-7
225 x 280 mm, 36 páginas
(+ 3 años) 13,95€
2018.


Por José R. Cortés Criado.


Un interesante álbum ilustrado con veintiséis posturas de yoga para los pequeños de la casa, encuadernado en cartón para poder ser manejado por los peques.y con las puntas romas para evitar lesiones.

El libro comienza explicando qué es el yoga, su origen, las diferentes posturas que se puede hacer y lo saludable que es para todos, especialmente para los niños más "movidos", y anima a seguir los consejos para poco a poco ir perfeccionando la técnica.

Pasadas las dos hojas de la introducción, comienzan las posturas imitando la naturaleza, el primero es el cocodrilo, le sigue el perro, el elefante, el zorro..., el volcán, el nido y así hasta veintiséis posturas diferentes.

Cada hoja es una postura y en ella se ve el dibujo del animal y un niño o una niña imitándolo en un marco relacionado con el entorno donde habitan, ya sea una selva para el tigre, un mar para el pez o un árbol para el búho.

Además, en cada página coloreada hay un texto explicativo sobre lo que hay que hacer, como en el nido: "Intento ser un nido, por eso me tumbo sobre la panza y atrapo mis tobillos por detrás."

Así página tras página los peques pueden ir ensayando las diferentes posturas que le permitirán realizar los ejercicios de yoga correspondientes.

Los textos son sencillos y mimosos, incluyen alguna que otra onomatopeya y los dibujos muestran unos niños muy graciosos y unos animales coloristas llenos de vida.

Buen libro que animará a los pequeños lectores a ejercitar su cuerpo y a los padres o enseñantes servirá como arma para mantener ocupados y relajados a sus hijos o a su alumnado.

Seguro que en más de una casa o clase les gustaría tener este libro que les recuerde lo que ya hacen cotidianamente.


jueves, 19 de abril de 2018

Cara de velocidad de Marga Tojo


Cara de velocidad

Texto: Marga Tojo

Ilustración: María Hergueta


Colección Orihuela

ISBN 978-84- 8464-375-3

150 x 235 mm, 48 páginas

(+ 8 años) 14€,  2018.


Por José R. Cortés Criado.


Marga Tojo nos lleva a su mundo mágico de mano de una niña que vive en una ciudad con los inconvenientes que ello conlleva, pero esta heroína infantil sabe hacer frente a la adversidad y buscar el lado bueno de sus vivencias en pro de su libertad.

Así podemos leer cómo se las ingenia para montar una exhibición de animales frente a un puré de patatas, unos guisantes con zanahorias o cómo su abuelo hace una tortilla a la canción.

Si lo que ocurre es un desastre doméstico como caer agua al ordenador, su imaginación nos lleva a navegar sin timón ni timonel en un barco a la deriva o se enfrenta al monstruo que la hace ir de casa al hospital, e incluso mantiene una conversación con él, enfrentándose al mal de forma poderosa y lírica.

Esta niña es ingeniosa, sabe buscarle la parte agradable a las tareas simples como ponerse un abrigo antes de salir de casa con sus superpoderes.

La autora se enfrenta a sus miedos con versos y lirismo. También da consejos sobre la manera de disfrazarse las heroínas para hacer frente a la vida porque " las superheroínas / viajan / a la velocidad de la luz / en patinete".

A su afán por enfrentarse a todo, hasta lleva a los lectores a unos versos con adivinanzas donde ella misma da la clave para entenderlo.

Así la vemos deambular por la ciudad, observar un dragón que toca una canción, enfrentarse a su monstruo azul, llevar a cabo una misión especial en el comedor escolar, y es que ella tiene superpoderes para vivir.

Y, por si todo fuese poco, hay referencias musicales desde el título de un poema Blues de la noche o de otro que se llama Rolling Stones, a los que añaden reminiscencias musicales de Patti Smith, Nina Simone o Fran Pérez Narf.

Buen título, porque las niñas ponen cara de velocidad cuando se transforman en superheroínas en sus ambientes cercanos y rodeadas de elementos conocidos como son la vivienda y su entorno más cercano.

Excelente poemario digno del X Premio Internacional Ciudad de Orihuela de Poesía para Niños y Niñas del año 2017.

Los versos están ilustrados por María Hergueta que utiliza con agilidad el lápiz sobre fondo blanco para dotar de expresividad a la protagonista con algún detalle de color amarillo, rojo o azul. La ilustradora utiliza colores planos y dibujos estilizados que se acercan al cómic.

Si quieres conocer otro libro ilustrado por María Hergueta pincha aquí. 


miércoles, 18 de abril de 2018

Guía de la costa de Maya Plass


Guía de la costa

Texto: Maya Plass

Ilustración: VV.AA.


Género Divulgación

ISBN 9788467596902

120 páginas, semiflexible

(+ 6 años), 11,95€, 2018.






Por José R. Cortés Criado.

Este libro intenta acercar la naturaleza a los pequeños lectores invitándolos a explorar la playa, a la par que les hace ver que la costa está llena de seres vivos, más de los que podríamos sospechar.

A lo largo de cincuenta y cinco fichas vamos a aprender a observar, anotar, dibujar, guardar y analizar cerca de la costa, ya sea en la orilla de la playa, en las pozas cercanas, cuando llegue la pleamar o la bajamar.

También se muestran una serie de consejos prácticos a la hora de investigar, ya sea sobre los preparativos necesarios, el código de la costa, el cuaderno de campo, la limpieza de la playa o tener un herbolario de algas.

Así que términos como mareas, algas, anémonas, medusas, erizos, lapas, cangrejos, estrellas de mar entre otros muchos componentes  de la fauna marina y los peces de costa, tiburones, delfines, marsopas, ballenas o aves marinas.

Paso a paso, siempre con normas claras, consejos para evitar accidentes, fotografías de plantas o animales, relación de herramientas necesarias, advertencias sobre peligros, y muchas pequeñas fichas informativas van completando página a página esta guía útil para ver el mar desde otra perspectiva, más ecológica, solidaria y divertida.

La información de presente en textos breves, algunos recuadrados, otros distinguidos por un círculo de color y por muchísimas fotografías a todo color.

Cuando ya se ha dado toda la información, ya sea saber cómo nadan las focas, cómo se alimentan los erizos de mar, las lapas, las estrellas de mar, sobre picaduras de medusas, cómo llevar a cabo una exploración nocturna entre otros temas, se ofrecen unas notas para padres y profes, un glosario y un índice alfabético.

Sin duda un buen libro para acercar la costa a los pequeños lectores, enseñarlos en la limpieza y conservación del medio ambiente, a respetar la fauna y la flora y a ser precavidos ante los seres desconocidos, ya sea no tocando animales muertos o lavándose muy bien las manos después de cada expedición a la costa.

Ánimo futuros ecologistas y defensores de la naturaleza, este libro os espera.

El libro todo en papel satinado viene protegido por un forro de plástico transparente con cremallera para que no se nos estropee en nuestras excursiones al mar.